Municipio San Miguel Tenango sin reportar contagios de COVID-19 a un año de la pandemia

SAN MIGUEL TENANGO, Oaxaca.- De los 42 municipios que pertenecen a la región del Istmo de Tehuantepec, San Miguel Tenango, una comunidad indígena de la Chontal Alta, no ha reportado algún caso de COVID-19, a un año de que la pandemia ingresara al territorio nacional y que causara estragos en la región istmeña. 

Aunque muy lejano y de difícil acceso, Tenango limita con los municipios de Magdalena Tequisistlán, Jalapa del Marqués y Santo Domingo Tehuantepec, todos con casos de COVID-19, y que incluso sucumbieron a la segunda oleada de la enfermedad. 

Con base en el informe técnico sobre la evolución de contagios por coronavirus, la Jurisdicción Sanitaria número 2 Istmo, dependiente de los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO) reportó casi tres mil 500 contagios confirmados, 495 fallecimientos y 37 casos activos. El panorama todavía resulta preocupante para esta región. 

El mayor número de contagios y de defunciones se centra en los municipios de Salina Cruz, Juchitán de Zaragoza, y Santo Domingo Tehuantepec, que antes de la pandemia eran los sitios a los que pobladores de Tenango acudían para comercializar sus productos en los mercados públicos, actividad que se frenó casi por completo durante un largo periodo. 

Las acciones

Las medidas de prevención que adoptó la población Chontal -sobre todo para el ingreso a la comunidad- tuvieron los resultados esperados, pues el mayor temor era enfrentar la pandemia sin contar con la infraestructura de salud adecuada: no hay hospitales y los caminos sinuosos no permiten el rápido traslado de los pacientes a los centros de población que sí cuentan con nosocomios. 

La autoridad municipal de la localidad sostuvo en que el apoyo de los habitantes -al mantener y seguir las medidas sanitarias lo más posible- ha sido importante para contener los contagios y reportar cifras en cero. Además, asumen el riesgo de enfrentar una pandemia en las condiciones en que se encuentran.

Su densidad poblacional es menor a los dos mil habitantes y mantienen una escasa movilidad de personas. Mientras autoridades de Salud tratan de controlar la pandemia, los habitantes viven de los cultivos del maíz, frijol y jitomate.

Medidas extremas

El presidente municipal, Brígido Ramírez Martínez, aseguró que desde que entró la pandemia al Istmo redoblaron esfuerzos y cerraron sus colindancias para prohibir la entrada a personas foráneas. Las decisiones se tomaron por un acuerdo de Cabildo con el objetivo de contener los contagios de COVID-19, que empezaban a preocupar a comunidades vecinas.

Tenango prohibió, incluso, el ingreso de sus paisanos radicados en otros estados de la República o en los Estados Unidos, y limitó la entrada a vendedores foráneos. Estableció un estricto filtro en el acceso a la población. 

«Cerradas nuestras fronteras mantuvimos comunicación con las autoridades de salud para el control de la pandemia, y se han cumplido los protocolos como la sana distancia, el uso de cubrebocas, las suspensiones de actividades y el control de acceso al municipio», dijo.

Comentó que tuvieron cierto temor de que el virus llegara al municipio, pues no estaban y aún siguen sin estar preparados para enfrentar algún caso positivo de COVID-19.

Ramírez Martínez explicó que solo cuentan con una clínica en el municipio, es muy pequeña y no está equipada, contiene lo necesario para atender enfermedades leves y no de gravedad.

Vuelta a la normalidad

Por suerte, la población ha respondido a las recomendaciones de la Secretaría de Salud de mantenerse bajo resguardo en su domicilio hasta donde puedan. Se les dice que por su salud y la de sus familias, no salgan si no es necesario, expresó el edil.

Raymundo Aguilar, uno de los habitantes, afirmó que después de un año la gente tiene más miedo al encierro que a morir de coronavirus. Poco a poco empiezan a dejar la rutina de quedarse en casa para desarrollar sus actividades.

Asegura que a pesar de estar rodeados de municipios con muchos casos positivos, no registran un solo contagio. Esto es debido a que las personas hacen caso a los ejercicios, para mantenerse físicamente sanos. Otro punto importante es que los pobladores recurren a la medicina tradicional ante los primeros síntomas de cualquier otra enfermedad.

No obstante que todavía no hay ningún caso de coronavirus, la población va dejando la rutina, pues viven confiados en que se encuentran lejos de las zonas de mayor riesgo. Tan es así, que las autoridades quitaron, desde que la región entró a semáforo epidemiológico color naranja, las restricciones en sus accesos.

Las celebraciones religiosas y diversas actividades propias del municipio se han reactivado. Incluso, meses atrás celebraron la fiesta patronal, aunque no permitieron el ingreso de personas ajenas al municipio. 

FUENTE NVI NOTICIAS

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